Para saber si una fuente de salud es confiable, revisa quién la publica y con qué propósito, si cita sus fuentes, si un experto revisa el contenido, si está actualizada y si evita promesas exageradas. Las páginas de gobiernos (.gob, .gov), universidades (.edu) y sociedades médicas suelen ser las más fiables.
En internet, cualquiera puede publicar sobre salud, y no toda la información es correcta. La que es falsa o engañosa se llama desinformación, y muchas veces se comparte sin querer. Aprender a filtrar la fuente te protege de tomar decisiones con datos malos.
6 preguntas para evaluar una fuente de salud
Esta lista, adaptada de la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos, funciona como filtro rápido (MedlinePlus, Evaluación de información sobre la salud).
- ¿Quién está detrás del sitio? Busca la sección “Acerca de”. Los gobiernos, las universidades, los hospitales y las sociedades médicas suelen ser fuentes sólidas.
- ¿Cuál es el propósito? Un buen sitio busca informarte, no venderte algo. Desconfía si el objetivo real parece ser vender un producto.
- ¿De dónde viene la información? El contenido confiable cita sus fuentes y suele estar revisado por profesionales de la salud.
- ¿Está actualizada? Busca la fecha en que se escribió o revisó. La información de salud caduca.
- ¿Cómo se financia? Si hay publicidad, debería estar marcada como tal. Si una empresa paga el sitio, su información puede favorecer a sus productos.
- ¿Evita promesas imposibles? La buena información entrega datos equilibrados. Las curas milagrosas y lo que suena demasiado bueno para ser verdad son señales de alarma.
Un ejemplo rápido
Imagina dos páginas sobre el colesterol. La primera pertenece a una sociedad de cardiología, firma sus artículos, cita estudios y muestra la fecha de última revisión. La segunda promete “bajar el colesterol en tres días” con un producto que vende ahí mismo, sin autor ni fuentes.
Ambas pueden verse profesionales. Cualquiera puede diseñar una página atractiva. Pero al aplicar las preguntas de arriba, la diferencia es clara: una informa, la otra vende. Ese contraste es el que conviene entrenar.
Cuidado con las redes sociales
Un dato compartido por alguien que conoces no está garantizado por eso. Los memes, las capturas de pantalla y los videos de personas sin credenciales son terreno fértil para la desinformación (MedlinePlus, Lista de verificación).
Cuando encuentres un sitio que parezca confiable, no te detengas ahí. Contrasta con otras páginas de calidad. Si varias fuentes serias coinciden, la información es más creíble. Este criterio se complementa con saber leer la evidencia detrás de un titular, algo que abordamos en el pilar de Salud de Cuerpo y Alma.
Aplicar estas preguntas toma pocos segundos y evita muchos errores. Es una forma de cuidado tan válida como cualquier otra.

