EstudiosViajar podría favorecer un envejecimiento más saludable, según una investigación interdisciplinaria

Viajar podría favorecer un envejecimiento más saludable, según una investigación interdisciplinaria

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Un trabajo interdisciplinario de la Universidad Edith Cowan, en Australia, plantea que las experiencias de viaje positivas podrían favorecer la salud física y mental a través de mecanismos asociados con la resiliencia biológica y la regulación del estrés. La investigación identifica actividad física, descanso, conexión social y novedad como los factores que explicarían este posible beneficio (Connolly y Hu, Journal of Travel Research).

¿Qué plantea la investigación sobre viajar y el envejecimiento?

La investigación plantea que viajar expone al cuerpo y a la mente a experiencias nuevas capaces de estimular funciones relacionadas con el bienestar emocional, la interacción social y la actividad física, lo que podría ayudar al organismo a mantener un estado más equilibrado frente al deterioro asociado a la edad. El concepto, que los propios autores llaman “terapia de viaje”, todavía se encuentra en una etapa de desarrollo teórico.

Ficha técnica del estudio

  • Qué investigó: los posibles mecanismos biológicos y psicológicos a través de los cuales las experiencias de viaje podrían influir en el envejecimiento saludable.
  • Quién lo hizo: Dra. Emma Connolly y Dra. Fangli Hu, ambas de la Facultad de Ciencias Médicas y de la Salud de la Universidad Edith Cowan, Australia.
  • Publicado en: Journal of Travel Research, con trabajos relacionados de seguimiento publicados en 2025. Revista revisada por pares.
  • Tipo de estudio: marco teórico interdisciplinario, que integra evidencia de investigación previa sobre actividad física, estrés, conexión social y envejecimiento, aplicada específicamente al contexto de los viajes.
  • Muestra: no aplica en el sentido de un ensayo con participantes propios; el trabajo integra y analiza evidencia de investigaciones previas sobre los mecanismos biológicos relacionados.
  • Duración: no aplica de la misma forma que en un ensayo clínico, al tratarse de un marco teórico basado en literatura existente.
  • Financiamiento: no se detalla en las fuentes secundarias disponibles.
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Qué plantea la investigación, en detalle

Actividad física incorporada de forma natural

Los investigadores describen que actividades frecuentes durante los viajes —caminar largas distancias, hacer senderismo, montar bicicleta o simplemente mantenerse más activo de lo habitual— podrían mejorar la circulación sanguínea, favorecer el metabolismo y fortalecer sistemas relacionados con la reparación celular, sin que la persona lo experimente como “hacer ejercicio” de forma deliberada.

Descanso y desconexión emocional

El trabajo destaca el efecto del descanso y la desconexión de la rutina habitual. Las experiencias recreativas y relajantes propias de un viaje podrían reducir niveles de estrés crónico, disminuir tensiones musculares y favorecer respuestas biológicas vinculadas con la recuperación física.

Un concepto todavía en desarrollo

Los propios autores son explícitos en que el concepto de “terapia de viaje” aún se encuentra en desarrollo, y que se requiere más evidencia empírica directa para determinar qué tipo de viajes, actividades o perfiles de personas obtienen mayores beneficios reales.

Cómo se hizo esta investigación, en términos simples

A diferencia de un ensayo clínico con participantes propios, este trabajo integra y analiza evidencia ya existente sobre los mecanismos biológicos relacionados con el estrés, la actividad física y el envejecimiento, y propone cómo estos mecanismos podrían activarse específicamente durante experiencias de viaje. Es, en esencia, un marco conceptual que conecta distintas líneas de investigación previa, más que un experimento con mediciones directas en un grupo de viajeros.

Qué significa esto para el lector

El hallazgo no debe leerse como una prescripción médica de “viajar para vivir más años”, sino como una hipótesis fundamentada sobre por qué las experiencias de viaje bien diseñadas —con movimiento, descanso genuino y conexión social— podrían sumar beneficios adicionales al bienestar general, más allá del placer inmediato de la experiencia. Esta distinción importa: la investigación no promete resultados médicos garantizados, sino que ofrece una explicación plausible de un fenómeno que muchas personas ya reportan de forma subjetiva.

La investigación también es explícita en que el turismo puede convertirse en un factor de riesgo sanitario cuando no existen condiciones adecuadas de prevención, como quedó evidenciado durante la pandemia de COVID-19, un matiz importante que evita presentar el viaje como beneficioso sin ninguna condición. Esto refuerza que el beneficio propuesto depende de cómo se viaja, no simplemente del hecho de desplazarse a un lugar distinto.

Cómo se compara con investigación previa

La relación entre actividad física, descanso, conexión social y salud ya cuenta con evidencia sólida por separado, en contextos distintos al de los viajes específicamente. Lo que esta investigación aporta es un marco que integra estos factores ya conocidos dentro del contexto particular de la experiencia de viajar, proponiendo que la combinación específica de movimiento, descanso, novedad y conexión social podría generar un efecto conjunto distinto al de cada factor por separado en la vida cotidiana.

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Limitaciones del estudio

La limitación más relevante es que se trata de un marco teórico que integra evidencia previa, no un ensayo con mediciones directas en un grupo de personas que viajan frente a un grupo control que no lo hace. Esto significa que las asociaciones planteadas son hipótesis fundamentadas en mecanismos conocidos, no hallazgos empíricos directos y específicos sobre el acto de viajar en sí mismo. Esta distinción es importante para no sobreinterpretar el trabajo como si ya contara con el mismo nivel de evidencia que un ensayo clínico controlado.

El concepto de “terapia de viaje” tampoco cuenta todavía con una definición operativa clara sobre qué tipo, duración o frecuencia de viaje generaría el beneficio propuesto, lo que limita cualquier recomendación práctica específica derivada directamente de este trabajo. Sin una definición operativa, resulta difícil diseñar el tipo de estudio empírico que confirmaría o refutaría la hipótesis central de la investigación.

Qué falta por investigar

Los propios autores señalan la necesidad de más evidencia científica directa para determinar qué tipo de viajes, actividades o perfiles de personas obtienen mayores beneficios. Un ensayo con mediciones biológicas antes y después de experiencias de viaje, comparado con un grupo que no viaja, sería un paso natural para convertir este marco teórico en evidencia empírica más sólida.

Viajar como una posible pieza más del bienestar, no como una cura

Esta investigación ofrece un marco interesante para entender por qué muchas personas reportan sentirse mejor después de viajar, conectando ese efecto con mecanismos biológicos conocidos de actividad física, descanso y conexión social. Aún en fase de desarrollo teórico, plantea una pregunta legítima que la investigación futura deberá responder con evidencia más directa.

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Este contenido tiene fines informativos y no sustituye la consulta con un profesional de salud. Si tienes condiciones médicas que requieren precauciones específicas al viajar, consulta a un médico antes de tu próximo viaje.

Preguntas frecuentes sobre este estudio

¿Viajar realmente ralentiza el envejecimiento?

La investigación plantea esta posibilidad como hipótesis fundamentada en mecanismos biológicos conocidos, no como un hallazgo empírico directo confirmado en un ensayo con participantes que viajan frente a quienes no lo hacen.

¿Qué es la “terapia de viaje”?

Es un concepto en desarrollo que propone que las experiencias de viaje, combinando actividad física, descanso, conexión social y novedad, podrían generar beneficios para la salud física y mental más allá del placer inmediato del viaje.

¿Qué tipo de viaje genera más beneficio según esta investigación?

Los propios autores reconocen que esto aún no está determinado con evidencia empírica directa, y señalan la necesidad de más investigación específica sobre este punto.

¿El turismo tiene algún riesgo según este trabajo?

Sí. La investigación reconoce explícitamente que el turismo puede convertirse en un factor de riesgo sanitario cuando no existen condiciones adecuadas de prevención, como se evidenció durante la pandemia de COVID-19.

¿Es necesario viajar lejos o gastar mucho para obtener este posible beneficio?

La investigación no lo especifica con ese nivel de detalle. Los mecanismos propuestos —movimiento, descanso, novedad y conexión social— podrían, en principio, estar presentes también en viajes cercanos o de bajo presupuesto.

¿Este es un estudio con participantes reales que viajaron?

No en el sentido de un ensayo clínico. Es un marco teórico que integra evidencia de investigaciones previas sobre los mecanismos biológicos relacionados, aplicados específicamente al contexto de los viajes.

Fuentes citadas

  1. Connolly, E. y Hu, F. — Journal of Travel Research, Edith Cowan University
Editorial CyA
Editorial CyAhttps://cuerpoyalma.net
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